PATRIA DE PÁJAROS

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jueves, 12 de marzo de 2009

Sola Entre Las No Cosas / Nadie Puede Dormir





Vincent Van Gogh, Campesina sentada al fogón





Hay Realidad



“Los parámetros de potencia o impotencia, son dos parámetros
demasiado grandes, como para que haya imaginación.”



-M. O. M. “El Oficio De Morir”-





Sola Entre Las No Cosas






¿Y qué es lo que dirías si pudieras?

Arrastrarías la Y para tener una pared, demostrarles
que no estás sola,

sales y entras de la continuidad, y más allá de ti,
lo que no dices se enrosca como una boca contraída
cuyas retorceduras
son como arañas.

Te acostumbraste a las palabras entrecortadas,
a esperar que del Poder
saliera por fin una palabra

y todo era la vieja costumbre de esperar
que Dios te hablara.

¿Y qué es lo que dirías si no pudieras?

Arrastrarías la Y agitando los brazos, golpeando y nada más,
una letra contra otra letra
lejos de cualquier fe,

estás sola entre tantos creyentes
que te miran hablar
esperando que tengas
dentro del cuerpo
una verdad.



Vincent Van Gogh, Almeda a la puesta de sol




Nadie Puede Dormir




Es sábado por la noche, la luz y la oscuridad se enredan
en torpes simulacros
de fiesta y aburrimiento,
del fondo de la almohada
sale una dulce canción de despedida:
sé que la vida se acabará.

Lo sé porque lo he visto en el final de una película,
en el paseo del puerto
donde me gustaría pasear
las tardes de los domingos
en los que los casados
no logran mitigar
un aire triste en sus caricias.

Lo sé por la demora de los enamorados
en declarar la luna,
por el final de un tranvía
y por el principio de un decir.

Esto último lo he comprobado
por culpa de los espacios blancos
que crecen en el tabulador.

Sé que la vida se acabará
porque en las noches de silencio nadie quiere dormir
y entran y salen de las imágenes
la infancia y la vejez
combinando las caras
de sus acompañantes.

Una triste canción de sábado por la noche
suena desde el televisor,
que aunque apagado,
sigue soñando.

Lo sé porque pone The End cuando termina la película,
porque se escucha rumor de servilletas en el salón,
porque los que se quieren se despiden,
porque mirando a través de sus lámparas de líquido lumínico
varias manos tantean la oscuridad
y se escucha
de aquella habitación
soñadores
que se despiertan y se abrazan.



























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