PATRIA DE PÁJAROS

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PUBLICADO: pilar_ge@hotmail.com

MUTARI IN ALITEM

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jueves, 12 de marzo de 2009

Si Quisieras Perdurar / Deshilachada


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Sol Fa Mi liar




“Así es como perdura la Tierra, en todas las pequeñas cosas
Y en las vidas de los hombres, irreversibles.
Y eso parece un alivio. ¿Ganar? ¿Perder?
¿Para qué? si el mundo de todos modos nos va a olvidar.”


-Czeslaw Milosz-


Si Quisieras Perdurar


Graffiti, Daniel Moreno García




Porque no soportaras la franja inabarcable
en la que los hombres
limitan su vida
capaces de morir atados al silencio
o a una burda manía de dejarse sobornar por laureles.

¿Ves como dejan pasar lo importante a su alrededor,
no puedes intervenir, aflojar el duro yelmo
que orada las cabezas,
pero es que no lo ves?.



Última Serenata





“No más procesos.
Planto el árbol del pan.”

-Henri Michaux, "Primeras Impresiones"-






Deshilachada




Graffiti, Daniel Moreno García




No distingo entre las flotas que enervan la batalla
las rotas notas, las olas que en la batalla no pudieron sonar
por el estrépito del metal,
era la sinfonía de un sol sin caracolas,
de un mar que se violenta.

No digo adiós, sino mejor,
me llevo en esta extraña melodía
o por si el viento de una tarde agitada
lo volviera a traer.

-Aquí no hay nada,

de esa sencilla fórmula
se adornan con grilletes
mis rodillas

cuando un trozo de arena

se empeña en repetir:


-Esto es la vida.

-Aquí no hay.

Y ella o él se llevan las manos a los ojos
y ven otra composición que llevan dentro
otra palabrA mar.

Puede que se haya roto algo en el habla

al invadir la arena,

como en los ojos tendidos, como en tierra.

-Aquí no hay nada, -ruge en silencio la batalla-

sólo los sables viejos, muletas, el ojo del camello, agujas, tenazas, el cansancio,

las impostadas arrugas,

la infección.


Este momento musical en el que ya es la hora
para hablar con la boca del pan,
de preparar el alma y la comida
y que eso sea realidad,
que cuando se dejó colgando una palabra de un renglón.

O porque el mar se violentara,
o porque las palabras se violentan.

Puede que se haya roto lo que quise decir,
pero algo solda entre las notas.






Pilar García Puerta


Sola Entre Las No Cosas / Nadie Puede Dormir





Vincent Van Gogh, Campesina sentada al fogón





Hay Realidad



“Los parámetros de potencia o impotencia, son dos parámetros
demasiado grandes, como para que haya imaginación.”



-M. O. M. “El Oficio De Morir”-





Sola Entre Las No Cosas






¿Y qué es lo que dirías si pudieras?

Arrastrarías la Y para tener una pared, demostrarles
que no estás sola,

sales y entras de la continuidad, y más allá de ti,
lo que no dices se enrosca como una boca contraída
cuyas retorceduras
son como arañas.

Te acostumbraste a las palabras entrecortadas,
a esperar que del Poder
saliera por fin una palabra

y todo era la vieja costumbre de esperar
que Dios te hablara.

¿Y qué es lo que dirías si no pudieras?

Arrastrarías la Y agitando los brazos, golpeando y nada más,
una letra contra otra letra
lejos de cualquier fe,

estás sola entre tantos creyentes
que te miran hablar
esperando que tengas
dentro del cuerpo
una verdad.



Vincent Van Gogh, Almeda a la puesta de sol




Nadie Puede Dormir




Es sábado por la noche, la luz y la oscuridad se enredan
en torpes simulacros
de fiesta y aburrimiento,
del fondo de la almohada
sale una dulce canción de despedida:
sé que la vida se acabará.

Lo sé porque lo he visto en el final de una película,
en el paseo del puerto
donde me gustaría pasear
las tardes de los domingos
en los que los casados
no logran mitigar
un aire triste en sus caricias.

Lo sé por la demora de los enamorados
en declarar la luna,
por el final de un tranvía
y por el principio de un decir.

Esto último lo he comprobado
por culpa de los espacios blancos
que crecen en el tabulador.

Sé que la vida se acabará
porque en las noches de silencio nadie quiere dormir
y entran y salen de las imágenes
la infancia y la vejez
combinando las caras
de sus acompañantes.

Una triste canción de sábado por la noche
suena desde el televisor,
que aunque apagado,
sigue soñando.

Lo sé porque pone The End cuando termina la película,
porque se escucha rumor de servilletas en el salón,
porque los que se quieren se despiden,
porque mirando a través de sus lámparas de líquido lumínico
varias manos tantean la oscuridad
y se escucha
de aquella habitación
soñadores
que se despiertan y se abrazan.



























domingo, 8 de marzo de 2009

¡Ay Realidad!




Vincent Van Gogh, Campesinos comiendo patatas




Momento
De
Realidad



“No hay Dios,
y la conversación es un arte moribundo.”


-Raymond Carver, "El Vendedor Del Libro Del Mundo"-



¡Ay Realidad!




¿Seré capaz de recetarme un poema?

Un poema que no sea como una puerta, sino una puerta de verdad,
una puerta que reorganice la madera,
que se abra y se cierre y chirríe y en la que pueda apoyar
la palabra puerta
como si se apoyaran brazos, hombros,
que al mirarla, parezca que me diga: ¿me ves?

Y por el extraño comportamiento de haber pronunciado adjetivos y verbos,
la puerta se haga de madera.

Un algo atado a la pared que cuando se eche a volar me diga:

Vuelo,
me voy de aquí,
me cansé de bisagras, polvo, termitas,
de estar callada, desencajada,
de pura realidad... incrustada, descelulada del cuerpo que se apoya.

Plataforma,
cabello,
hilo,
retórica,
violenta puerta atrás.

Alguien escribe en una arena que le parece arcilla
y la moldea con alfileres o con pompas de jabón,
son los adornos, pero la sal entra en mi casa y revuelve los libros,
apaga las ilusiones,
desentierra el programa
y se va,

no queda nada
o queda el poema.





Pilar García Puerta







El Disfraz




Vincent Van Gogh, Casa de campo






El Disfraz




Me despertaron los maullidos de

KY, el temor a una parálisis en una mano,
el tumulto y el pavor del silencio.

Me despertaron luces en la nada, un orden conspiratorio, varias puertas falsas.

Me soliviantó la posibilidad de que se arrastren hierros, la memoria,
una casa cambiando de sitio, me puso en guardia la languidez, el cúmulo,
los desperdicios,
letras extrañas y una antigua costumbre, la densidad.

Me despertó el temor a no poder dormir, un libro plano golpeando
sobre mi tumba, me despertó lo conspicuo, lo entrelazado, lo dispar,
la solidez de las cosas.

Me atrajeron y me empujaron varios amaneceres inexpresivos,
una cuchara que se ahogaba en la sopa, las migas temblorosas que se rendían
al mantel.

Se pusieron de punta la cortina y los cirros, me hicieron daño los vacíos
en los puentes, lo inocuo de los símbolos, la maleabilidad del clavo.

Me resultó atrayente lo banal, lo parcial, lo imprevisto,
me debatí desde lo inextricable contra planicies de nubes en extinción,
me pareció que el invierno y la primavera eran de noche al mismo tiempo.

Me aterraba la voz de las indecisiones, el cloroformo, el maquillaje,
hacía ruido la cisterna, lo que no se movió,
el parte meteorológico,
los asteroides,
una conversación,

me daba pena del café, de la mesa imponente,
se llenaron de cráneos Las Rosas De Los Vientos, Los Alisios Y Los Atlas,
las conjunciones no unían.






Pilar García Puerta





















Ronda De Caracoles / A / Para La Noche




Ronda De Caracoles




Vincent Van Gogh







      Es esto que veis aquí es lo que yo vi a través de los prismáticos: Cada vez que Cara daba un pasito Col se torcía. Cara sentaba a Col en un taburete con unas patas muy bonitas y Col se tropezaba con sus cuernitos con todo lo que vivía y a Cara se le rompía el vestido de cogerle del suelo y Col se divertía pero Cara no reía y entonces Col se destapaba por las noches para enfermarse y Cara ni caso que le hacía pero después Col se volvía a sentar en el tronquito en el que Cara le ponía y se guardaba el cuernito en un cabás para que Cara no le volviera a amonestar. Después Col se daba humos de interesante porque decía que podía y a Cara volvía a manchársele el vestido con los trozos de chocolate que Col había tirado por todas partes, y Cara ni ganas de poner cara tenía. Cara y Col llevaban muchos años intentando arreglar este jardín que ya ni flores que tenía cuando Cara se levantaba muy temprano iba Col y se dormía y cuando Col se dejaba abierta la puerta por si llegaba Cara Cara no lo entendía. Total: que caminaban para atrás haciendo gala de sus nombres Cara después revisando el enfado que tenía llegó a pensar que en realidad era una rara indisposición para ser un caracol lo que a Col le ocurría. Col no pensaba nada sólo lo hacía.



A



¿Y ahora qué quieres que te diga?
Te digo que no rectifiques tus palabras, abrázalas.





Para La Noche





      Ha pasado la luna varias veces por la ventana y parecía una luna, como yo estoy, como yo aquí, se pierde por el camino. Ocupan mucho espacio los adornos, son las tres y otra vez me miras te miro nos miramos. Me guardo la ironía que le ha hecho tanto daño a mis pensamientos que no terminan de bullir mientras pasa la luna, no leas aquí, yo no soy un adorno aunque haya encontrado una manera de decir como la luna. Después de otro silencio siempre estuvo un silencio, pero no es una orquesta lo que suena ni es una flauta, no es nada así, yo creía que éramos como la vida, como decimos, como el amor, y sin embargo, pasábamos por el pasillo. No tenía palabras no tenía palabras, sólo tenía palabras como yo estoy, como yo aquí. Esta noche no duermo, son las hormigas de la espalda, el pecho era una tierra de semillas que se perdió por el camino hacia la lengua. Dice que está blandito, dice que está acolchado, dice que está mejor, dice que le ha cambiado la gramática, el corazón, las piernas, la silla.





Pilar García Puerta






















Impaciencia



Watts - (George Frederick Watts) LA ESPERANZA




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Impaciencia




Elevaba las manos al cuadrado y escribía poemas
y cerraba los libros y se pelaba con los semáforos,
por lo demás, todo bien.

Transmutaba y hacía cálculos y permutaba y escribía la letra griega: y, constantemente, para que el viento se la borrara y se peleaba con el viento.

Sacaba capítulos y capítulos de la manga
y la tormenta
llegaba y se los tiraba
y aparecían luces incandescentes que no la dejaban dormir,
por lo demás, nada más.

Pedía agua y le ofrecían resplandor y lagos en el amanecer,
tachaba y tachaba y lo volvía a escribir,
por lo demás, tan feliz.

Decía que se iba y se quedaba
y se quedaba porque había dicho que se iba
y porque no había sabido doblar los brazos al cuadrado,
porque le preguntaba y le preguntaba pero no respondía,
por lo demás, era tan bello.

Tenía un cabello a lo Penélope y otro a la Sulamita
y se balanceaba y se caía, y abría las manos para decir:
por lo demás...
y escribía.

Y combinaba los mapas con el lugar y después los rompía,
y se llenaba los bolsillos de tierra y no quería y no quería,
por lo demás, sonreía.

Una tarde se puso muy angustiado y se pintó de sombra, una tarde sonó más alto el no podía, dijo que le era irresistible arañar todo el rato y desencajarlo todo de su sitio, que él amaba las nubes pero que cosas como el olor y como la piel, no podía no podía,
y lo creía y se creía,
su cabeza giraba en torno al suelo por donde ella solía pisar,
los meteoros aparecían por las noches saltándole en la lengua,

fue tan perfecto como lo fueran sus palabras.




Pilar García Puerta